icon-net

Red de Oficinas

Consultar

icon-phone

609853300 / 915554938

generado por JavaScript

Arturo Barea, profesional de las patentes

NOTICIAS

INICIO/NOTICIAS/Arturo Barea, profesional de las patentes

Arturo Barea, profesional de las patentes

Arturo Barea, profesional de las patentes

Como todos los años y coincidiendo con el día del libro, el blog sobre Patentes y Marcas dedica una entrada a una obra literaria relacionada de algún modo con las patentes. En esta ocasión se trata de “La Forja de un Rebelde” de Arturo Barea

 

Resumimos algunos párrafos del artículo de Leopoldo Belda Soriano

El mundo de las patentes español debe considerarse inmensamente afortunado por el hecho de que el autor de una las obras literarias más interesantes para conocer los avatares de la sociedad española durante los 40 primeros años del siglo XX, “La Forja de un rebelde” fuera un profesional de las patentes durante un importante periodo de su vida, pues ello nos ha proporcionado una información muy valiosa sobre el mundo de las patentes en España durante los años 20 y 30 del siglo XX.

Todo lo relativo a las patentes, lo cual se encuentra en los tomos II y III, titulados “la ruta” y “la llama”, ya que el primer tomo, “la forja”, el más alabado desde el punto de vista literario, está dedicado a su infancia y adolescencia.

Según nos desvela Arturo en diversas ocasiones a lo largo de la trilogía, siempre quiso ser ingeniero, pero la temprana muerte de su tío, el cual estaba llamado a financiar su carrera universitaria, frustró su proyecto. Por ello, se sentía satisfecho cuándo durante unos años trabajó como “técnico de patentes”.

“Al final me sumergí totalmente en mi trabajo, que tenía grandes atracciones para mí. No había logrado llegar a ser un ingeniero, ni aún un mal mecánico, pero ahora era consejero de inventores.”

A pesar de su frustrado proyecto de ser ingeniero, a menudo estuvo en contacto con el mundo de la ingeniería y de la industria; durante su experiencia en la guerra de África sirvió como sargento en el cuerpo de ingenieros y durante su juventud, con 19 años, trabajó un tiempo ocupando un puesto administrativo en una fábrica en Guadalajara, la conocida como hispano-suiza”, que en aquel tiempo pasó a denominarse como “Motores España”. Es en ese momento cuando se hace la primera referencia a las patentes.

La patente ES121494, de título “mejoras en los envases para labores de tabacos”, fue solicitada el 29 de enero de 1931 y concedida en febrero de ese mismo mes, unos pocos meses antes de la proclamación de la Segunda República y cuando Miguel Primo de Rivera ya había fallecido. Además, la patente se refiere a la adición a envases para cigarrillos de todo tipo de accesorios (desde espejos, pasando por cerillas hasta polveras) y no simplemente a la adición de publicidad. Por tanto, no parece que esta fuera la patente mencionada en “la ruta”.

 Como no podía ser de otro modo, Arturo Barea tuvo un continuo contacto con todo tipo de inventores, incluidos los que se suelen conocer como particulares:

“El inventor humilde, visionario, que venía con sus dibujos en una cartera de cuero que compró especialmente para ellos __ él, que nunca uso una cartera semejante __, no acertaba abrir su broche, y se dejaba caer en el sillón.”

Pero también tenía contacto con la gran industria, normalmente extranjera y especialmente alemana, dado que el fundador de su empresa tenía dicha nacionalidad. En el volumen “la ruta” detalla algunos de los casos en los que tuvo que intervenir contratado por esas grandes empresas.

CONCLUSION

Como los lectores habrán podido comprobar, si hablamos de patentes y literatura española, “La forja de un rebelde”, y más concretamente los volúmenes II y III tienen un papel protagonista. Como en tantos otros ámbitos, esta obra ofrece un testimonio valiosísimo para comprender el mundo de las patentes en la España de los años 20 y 30 del siglo XX.

 http://www.madrimasd.org/blogs/patentesymarcas/2019/el-dia-del-libro-2019-las-patentes-y-la-literatura-la-forja-de-un-rebelde-de-arturo-barea/

Más noticias